Ondarroa, Getaria y Bermeo: el nuevo motor industrial del procesado de pescado en Euskadi

El recorrido de un pescado desde que es capturado hasta que está listo para su distribución exige una infraestructura capaz de tratar el producto con la máxima precisión y exigencia. En la búsqueda constante por optimizar este proceso, Kofradia Basque Seafood ha desplegado una red industrial en la costa vasca. La clave de esta capacidad operativa reside en sus 8.000 metros cuadrados de instalaciones productivas.

Históricamente, las diferentes fases del tratamiento del pescado, desde el clasificado hasta el envasado o la congelación, podían requerir múltiples intermediarios, desplazamientos o instalaciones menos especializadas.

Frente a este modelo, la nueva entidad apuesta por la modernización y la industrialización directa a través de una red propia y altamente tecnificada. El despliegue se distribuye en tres sedes estratégicas ubicadas en puertos clave, cada una con un rol perfectamente definido. Estas son las características que hacen único a este engranaje industrial:

  • Ondarroa, el epicentro de la transformación: Con 4.500 m², las antiguas instalaciones de Posa acogen la planta central. Es el espacio donde se gestiona el pescado a granel y donde se desarrollan las innovadoras soluciones de 4ª gama (fileteado, envasado y listo para preparar) y 5ª gama (platos preparados y sopas). Para ello, la planta cuenta con fileteadoras de vanguardia específicas para merluza y verdel, así como soluciones punteras de envasado.
  • Getaria, el núcleo del bonito y la anchoa: Esta planta de 1.200 m², ubicada en las antiguas instalaciones de Oliveri, está altamente especializada en el procesado de estas dos especies. En este centro se realiza la clasificación, el pesaje y el corte mediante nuevas cortadoras, además de recuperar la actividad tradicional de semiconservas y salazones de anchoa.
  • Bermeo, la vanguardia en frío: Con 2.500 m², esta instalación está dedicada íntegramente a los procesos de congelación. Su gran diferencial es la incorporación de la tecnología IQF (Individual Quick Freezing), siendo una de las dos únicas plantas a nivel nacional que cuenta con este sistema de congelación individual rápida para garantizar una calidad suprema.

Este despliegue de infraestructuras de última generación no solo permite procesar un alto volumen de capturas, sino que segmenta el trabajo para aplicar la maquinaria más precisa en cada etapa. Además, las plantas de Getaria y Bermeo operan actualmente mediante acuerdos de cesión temporal de sus instalaciones, con la previsión de pasar a ser propiedad de KBS en un futuro próximo, consolidando su red.

El verdadero valor operativo de esta segmentación es la especialización. Al contar con un centro para transformar, otro para el pescado pelágico y otro para la congelación, el flujo productivo es directo y eficiente.

"Estamos construyendo una industria transformadora que aporta soluciones de 4ª y 5ª gama, desde pescado limpio y envasado hasta platos preparados y esterilizados. Gracias a nuestras sedes en Bermeo, Ondarroa y Getaria, integramos toda la cadena de valor, lo que nos permite un control total de la materia prima en origen y una respuesta logística diferencial", afirma Javier Bilbao, director comercial de la compañía.

En definitiva, la especialización de estas tres sedes es mucho más que un despliegue de metros cuadrados; es la garantía física y tecnológica de que cada especie recibe el tratamiento industrial exacto que necesita sin perder su vínculo con el puerto de origen.